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Los pescaditos no le interesan a nadie
Se realizó el primer encuentro de mujeres pescadoras artesanales uruguayas
Martes, 28 de abril de 2009
Fuente: La Diaria

Denunciaron la depredación de los ríos y la lentitud de los trámites en la Dinara. Pidieron facilidades para acceder a la vivienda y crear una cooperativa que les permita tener ingresos propios. Por primera vez las pescadoras artesanales uruguayas se reunieron para tratar de abrirse camino dentro y fuera de los mares.

El fin de semana pasado se realizó en la ciudad de San Gregorio de Polanco, Tacuarembó, un encuentro de mujeres pescadoras artesanales de distintas partes del país. La reunión fue organizada por la Red de Educación Popular de Mujeres de Latino América y el Carible (Repem) el Instituto de Río Negro, el programa Cultura del Agua en Uruguay de UNESCO, la Universidad de la República (Udelar) y el programa Costas.

Participaron 50 mujeres que tienen diferentes realidades a pesar de tener muchas cosas en común.

Iliana Pereyra Sarti, coordinadora del programa Educación, Género y Economía de Repem, dijo a la diaria que la instancia surgió a raíz del trabajo que varias instituciones venían realizando con las mujeres vinculadas a la pesca, un grupo que permanece invisible para buena parte de la sociedad. También a raíz de la visita de Uruguay hace dos años de la venezolana Violeta Meléndez, presidenta de una cooperativa de pescadoras en el pueblo de Barranquita, en el lago Maracaibo.

Según Pereyra Sarti, los contactos se establecieron a través de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) y del Instituto Nacional de las Mujeres de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), entre otras instituciones que brindaron información de cómo llegar a estas mujeres uruguayas.

Una vez cursada la invitación, respondieron mujeres de Bella Unión y de Paysandú que pescan en el río Uruguay, y de Puerto Arazatí, Quiyú y Barrancas de Mauricio, en el departamento de San José, que pescan en el Río de la Plata.

También vinieron de San José de Carrasco, Santa Lucía del Este, San Luis, Punta del Este, y de La Charqueada, en la laguna Merín. Entre las organizadoras hay que mencionar al grupo Las Barranqueras -un grupo de mujeres pescadoras de San Gregorio de Polanco- y al grupo de mujeres El Bagre Negro, de Paso de los Toros.

Las pescadoras Mary Estoceres, pescadora de San Gregorio de Polanco, es una de las mujeres que participaron del encuentro.

Hace ocho años que "colabora" con su esposo. Estoceres dijo a la diaria que la necesidad básica que tienen es el trabajo. "Queremos formar una cooperativa de mujeres y tener nuestro trabajo en el pueblo para no tener que salir al río con nuestros esposos, más que nada por los niños, porque cada salida de pesca son cuatro o cinco días afuera".

La idea es tener ingresos propios y vender pescado con algún valor agregado: fileteado, en conservas o comidas. Maximina Viera, otra integrante de Las Barranqueras, que pesca en el río Negro, dijo que entre otras cosas van a elaborar paté y harina de pescado, para lo cual van a contar con asesoramiento profesional.

Una de las cosas que las pescadoras artesanales denunciaron en el encuentro es que en los ríos suelen encontrar mallas de pesca -de cinco para abajo- que están prohibidas a los efectos de evitar la depredación de los mares. "Los pescadores se están concientizando de la depredación, pero a veces vienen empresas brasileñas o chinas que se roban lo que vos estás comiendo. Escuchamos todos los días que al Estado le interesa la ganadería, pero el pescador es completamente ignorado, los pescaditos no le importan a nadie", dijo Estoceres, que pidió a la Dinara más control sobre eso.

Otra cosa que les preocupa es que en el año hay tres meses de veda en los que no se puede pescar. "A los que tienen permiso les van a dar un subsidio, pero en San Gregorio de Polanco hay cien pescadores y sólo veinte tienen permisos en regla. La mayoría no los tiene porque los trámites en la Dinara son muy lentos.

A veces demoran un año y cuando llegan acá están vencidos", agregó.

También mencionó que para salir de pesca Prefectura exige tener en el bote salvavidas, flotadores, luces de bengala, botiquín de auxilio, linterna, entre otros objetos de seguridad, pero no todos pueden comprarlos.

Viera agregó que los pescadores tienen grandes dificultades para acceder a la vivienda. "El pescado no da como para hacerte una vivienda, a veces da apenas para el sustento del día. Por eso reclamamos ante el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) una vivienda para las pescadoras, no pedimos una vivienda de lujo sino una vivienda precaria".

Trabajo invisible Claudia Sánchez, doctora, encargada del área social y de salud del Instituto de Desarrollo Rural y Agua (INDRA), también conocido como Instituto del río Negro, que trabaja en la cuenca media del río Negro y tiene su base de acción en Paso de los Toros, dijo que trabajar con familiares de pescadores artesanales es parte de la línea de acción de sus programas. Tal como explicó a la diaria, el objetivo principal del encuentro era la visualización de estas mujeres relacionadas a la pesca. "Es como que no existieran para la sociedad, tratamos de rescatar sus valores, son mujeres muy sacrificadas, hacen un trabajo que tradicionalmente realizan los hombres, viven al filo de la muerte en situaciones límite. Una de las cosas que notamos fueron las pérdidas importantísimas que tienen, todas han perdido algún familiar por el trabajo de la pesca. Es un tema que hay que abordar, porque tampoco se toman demasiadas acciones para evitar estos accidentes y mejorar la seguridad del trabajo", dijo Sánchez.

Camino en el mar Sánchez explicó que hay una diversidad en las condiciones de trabajo.

Las que trabajan en los ríos son diferentes a las que trabajan en el mar.

"Las que salen al mar en sus chalanas regresan en el día. En cambio, las que son pescadoras de río acampan y salen una semana de sus casas, y luego vuelven al pueblo".

Según Sánchez, los volúmenes de pesca son diferentes y varían según la época del año. Las que acampan en el río pescan un promedio de 150 kilos de pescado. Luego tienen que regresar al pueblo porque la conservación es clave. El hielo es la clave de su economía. "Si tienen hielo pueden vender al precio que quieren, de lo contrario tienen que vender al primero que pasa. Muchas de ellas no tienen freezer de modo que se manejan con intermediarios".

Tal como indicó, se trata de mujeres en situación de pobreza, que tienen una gran dificultad para insertarse en la sociedad e incluso para sacar sus cédulas de identidad o llevar a sus hijos a la escuela. "Es una gran distancia la que hay desde su casa hasta las instituciones", resumió.

En ese sentido, mencionó que el programa que desarrolla el INDRA pasa por ayudar a los microempredimientos de las mujeres. "Sabemos que para que sean más independientes y valoren su faena tienen que tener un ingreso económico mínimo que les permita manejarse".

Debido al lugar que ocupan en la cadena, les pagan por el kilo de pescado un promedio de 35 pesos.

"No olvidemos que están en medio de los ríos, en el interior del país.

Para acceder a una feria -donde el pescado puede costar 160 pesos el kilo- tienen que contar con transportre y habilitación. Habrá que recorrer mucho camino antes de que puedan llegar a una feria. De momento se comunicaron y se pudieron entender.

Ahora habrá que buscar herramientas para poder ayudarlas".

Entre las conclusiones a las que arribaron al finalizar el encuentro, Pereyra Sarti mencionó que las mujeres son las que realizan la mayor cantidad de trámites y las que se encargan de sacar los permisos de pesca. Los pescadores, en general, no hacen esa tarea. También son ellas quienes se relacionan con la sociedad de diferentes formas. La mayoría no conoce los beneficios a los que puede acceder y desconoce las reglamentaciones de Dinara.

Otro punto determinante fue la necesidad de cortar la dependencia con los intermediarios que se llevan todo el pescado, dejando una ganancia mínima, para lo cual se requiere asesoría y crédito, así como fortalecer la red de vínculos.

También se mencionó la posibilidad de declarar un día de la mujer en el entorno de la pesca.

Se concluyó que habrá que actualizar el censo de pescadores artesanales para tener claro cuál es la trascendencia que tiene esta actividad para el sustento de las familias y para la economía del país, ya que, entre otras cosas, se trata de una población que trabaja sin depredar el medio ambiente. No en vano muchas mujeres mencionaron que algo satisfactorio en sus sacrificadas vidas era el gran disfrute del contacto con la naturaleza.

Silvana Silveira

 

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